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Vol. 68, No. 1 (Winter 2023-24)

Museos judíos latinoamericanos

 

Introducción

La presencia de museos judíos en las ciudades más importantes del mundo y donde existen grandes (o pequeñas) comunidades judías, es un fenómeno que a muchos hoy nos puede parecer natural - ya sea un museo de arte judío, de la historia de la inmigración o uno dedicado a la historia del Holocausto. Sin embargo, no fue hasta comienzos del siglo XX que estos museos surgieron en Europa, ante la necesidad de los judíos de compartir con las sociedades que los rodeaban, la historia de su pueblo. Solamente medio siglo después, aparecen los primeros museos judíos en América Latina.

Para la tradición judía, la colección de objetos rituales era una tarea de la sinagoga y la accesibilidad a los mismos era limitada. Los objetos rituales eran generalmente vistos por la comunidad, solamente durante su uso en la sinagoga en las ocasiones para las que se habían creado. El punto de inflexión en la colección y exposición de este tipo de artefactos ocurre cuando la mayor parte de la judería de Europa Occidental y Europa Central logra finalmente la Emancipación legal en los diferentes estados europeos. Adquieren derechos civiles y no dependen de la comunidad para ser representados ante el Estado. Es decir, que esto sucede durante el proceso de su aculturación e integración a la sociedad moderna.

Una exhibición o un museo sirve como un espacio público de encuentro para gentiles y judíos de igual manera, saliendo del contexto litúrgico religioso, en el espíritu de la cultura y como apreciación hacia la cultura judía. La primera exposición de Arte judío en Europa fue realizada por Isaac Strauss (1806-1888), un judío francés de la corte de Napoleón III, que expuso 82 objetos rituales judíos en el Palacio Trocadero, siendo un pionero en la presentación pública de una colección privada de este tipo. A esta primera exposición en Francia le siguieron la Exposición Histórica Anglo-judía en el Albert Hall en Londres en 1887, la Exhibición de Arte Judío y Antigüedades en la Whitechapel Art Gallery en 1906, y otras tantas muestras que se van desarrollando en la Europa de Fin de siècle2.

Richard Cohen sostiene que más allá de las razones personales que podrían haber llevado a Strauss a montar esta colección, este evento ha demostrado ser un punto de referencia y un testimonio del desarrollo de la vida judía en Europa Occidental y Central, desde la Revolución Francesa.3 Por primera vez artefactos rituales judíos eran presentados como un fenómeno histórico y estético, más allá de su contexto de la práctica religiosa. Cohen afirma que, con esta exposición, un nuevo aspecto de la vida judía se ha objetivado.4

Sin embargo, las instituciones comunitarias judías estaban poco interesadas en la colección y la preservación de arte y artefactos judíos en los años previos a la Primera Guerra Mundial. La mayoría de los museos judíos de Europa se fundaron en el período de entreguerras, muchos fueron destruidos por el nazismo, y luego reaparecieron como continuación o nuevos museos, desde la inmediata posguerra en adelante.

Exposición e institucionalización del arte judío en América Latina

En nuestra región el proceso por el cual los objetos pasan de la esfera privada y comunitaria a la pública, es posterior a la Segunda Guerra Mundial y cuenta con el antecedente de la existencia de museos judíos en Europa, así como de espacios de exposición comunitarios.

Este trabajo propone la presentación de una cronología y categorización de los espacios de exposición y “museos judíos” en Latinoamérica, con el objetivo de visibilizar la multiplicidad de museos judíos con enfoques completamente diferentes, sobre la historia y la cultura judía en relación a su presencia en la región.

Cabe destacar que, a diferencia de Norteamérica y Europa, donde existen asociaciones que nuclean a los museos judíos (CAJM y AEJM), estas no existe en nuestra región, por lo que el relevamiento se hizo a partir de la información disponible y es una investigación que continúa desarrollándose día a día.5

Historia de los museos judíos en América Latina

A diferencia de lo que ocurre en Europa, el proceso de integración de los judíos a la sociedad general en la modernidad es diferente. No existe la salida de los guetos (en el sentido de los barrios judíos) sino que una inmigración masiva que ocurre hacia fines del siglo XIX y comienzo del XX y se completa con la llegada de refugiados y sobrevivientes del nazismo hacia mediados de siglo XX.

El primer museo judío del que se tiene registro es el Museo Maurycy Minkowski, conocido como museo del IWO (Instituto judío de investigación). Fue fundado en 1940 y es una excepción frente al resto de los museos relevados, ya que se crea durante el período de la Segunda Guerra Mundial. Su patrimonio consiste en pinturas, esculturas, objetos de judaica y cotidianos, relacionados con la vida judía en Europa del Este y la cultura Idish en Argentina. Dentro de su colección se destacan las obras del pintor judío polaco Maurycy Minkowski y los objetos de judaica rescatados del Holocausto y enviados a la Argentina en la posguerra, por la JCR (Jewish Cultural Reconstruction). En 1945 el IWO mudó su sede a la AMIA, ocupando el tercer piso del edificio. Al momento del atentado, la colección fue dañada y parte de ella rescatada, pero no volvió a contar con un espacio propio de exposición, fuera de los salones del Archivo y Biblioteca de IWO, por lo que se encuentra actualmente cerrado. A pesar de ello, el museo Maurycy Minkowski continuó exponiendo en espacios externos, como es el caso de la muestra de Minkowski en el Museo Sivorí en la Ciudad de Buenos Aires, que se llevó a cabo en 2012.

Es recién en los años 60 cuando se funda el primer Museo Judío, el Museo Judío de Buenos Aires, siguiendo el modelo europeo. Creado en 1967 por Salvador Kibrick, se encuentra en el edificio adyacente a la sinagoga de la Congregación Israelita Argentina (CIRA). Al mismo tiempo, en Montevideo se funda en 1960, el Museo de la Shoá Uruguay, el primero en toda Sudamérica. Y es recién hacia finales de la década de 1980 que aparecen los primeros museos de las colonias, dedicados a la inmigración judía.

Estos primeros museos van a sentar el antecedente para los tipos de museos judíos que van a surgir en la región a lo largo de las décadas. El primer modelo es el del Museo judío tradicional, adyacente a una sinagoga, centro de vida comunitaria. El segundo modelo es el del Museo del holocausto. Y el último el del museo de la inmigración. Podemos identificar un cuarto tipo de espacio de exposición en los salones de arte.

El modelo tradicional del museo adyacente a la sinagoga es el más popular en la región, y tal vez, en todo el mundo. Naturalmente, estos museos surgen como un espacio de preservar la memoria y la historia comunitaria que se puede adecuar a grandes urbes y pequeños pueblos, ya que la sinagoga funciona como marco institucional para la creación de los mismos. Esto permite, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, el continuo desarrollo y fundación de este tipo de museos, desde los ejemplos más tempranos como el de Buenos Aires, pero también con los casos más recientes como el Museo de los Judíos Alemanes, en Santiago de Chile (2022), el Museo Sefaradí de Tucumán, San Miguel de Tucumán (2022) y el Museo judío Virtual de Córdoba (2021). Si nos extendemos a otras áreas de la región, también aparecen casos similares en Panamá, Perú, Paraguay y Costa Rica.

Los museos de la inmigración judía, en el caso de Argentina, responden a una característica muy interesante, que es el hecho de que sean museos comunales, es decir, de carácter público. Dentro de esta categoría nos encontramos con dos subtipos de museos: los museos que cuentan la historia del pueblo donde se encuentran, incluyendo una sección sobre la historia judía con la agrupación de algunos objetos rituales judíos o museos completamente dedicados a ello, como lo son el Museo Rabino Aaron Goldman, ubicado en Moisesville, prov. de Santa Fe, y el Museo de las Colonias Judías del Centro de Entre Ríos. Para el primer subtipo nos encontramos con el caso del Museo de Carlos Casares, por ejemplo.6

En cuanto a la historia de la shoá, resulta esta temática más o menos relevante según la locación y el relato del museo. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, existe un Museo del Holocausto creado con ese fin y una filial de La Casa de Anne Frank, en la misma ciudad, por lo que los museos judíos existentes en la ciudad se dedican a otros temas. Pero en el caso de Santiago de Chile, existe el Museo Judío de Chile, que se encuentra junto a una sinagoga y que abarca tanto el tema migratorio, como la historia y tradición judía, como la historia del Holocausto. Esa misma función cumple el Museo Judío del Paraguay “Dr. Walter Kochmann”, en Asunción y el Museo judío de Perú y Centro de Estudios del Holocausto, en Lima.

Un último espacio de exposición, consiste en salones y espacios de arte dedicados al arte en general, no necesariamente judío, pero promovidos por instituciones de la comunidad. Tal vez el caso más famoso sea el espacio de arte de la Sociedad Hebraica Argentina (SHA), que en la década de 1960 estaba absolutamente integrado a los circuitos de arte contemporáneo locales. Por ejemplo, en 1967 se llevó a cabo la muestra “Estructuras Primarias II” donde se expusieron obras de artistas contemporáneos argentinos, pioneros del minimalismo. Esta muestra histórica, formó parte del programa del circuito del Arte Avanzado organizado por el Instituto Torcuato Di Tella y fue en respuesta a la muestra “Primary Structures” expuesta en el Museo Judío de Nueva York el año anterior.7

Cabe destacar que la presencia de los tempranos ejemplos del Museo Minkowski y el espacio de arte de SHA en Buenos Aires, son una excepción al desarrollo de los museos judíos en el resto del mundo, donde generalmente surgen a partir del primer modelo mencionado.

En cuanto al enfoque y el contenido de los museos, a medida que pasa el tiempo se identifican dos tendencias: la especialización o la inclusión de los tres modelos en uno. Es decir, la creación de museos especializados en temas específicos, como la shoá o la inmigración, o la inclusión de tres secciones dentro de un mismo museo. Estas secciones suelen incluir la historia del pueblo judío previo a su llegada a América, por medio de los artefactos religiosos, un sector dedicado a la historia del holocausto, y por último una sección relacionada con la inmigración judía y su desarrollo en comunidades locales e integración a la sociedad general.

Conclusiones

Luego del relevamiento de datos sobre más de 30 museos judíos en América Latina podemos concluir que existe una cantidad significativa de museos dedicados a la historia del pueblo judío. A veces nos encontraremos con centros educativos destinados a la historia de la shoá que comparten el edificio con el museo de la historia judía y de la comunidad pero que funcionan como identidades separadas. En otros casos el foco estará en la historia de la inmigración, como símbolo del inicio de un nuevo capítulo en la historia del pueblo judío en el que se fusiona e integra a una sociedad Relevamiento de Museos Judíos y espacios de exposición en America Latina

donde son minoría. Luego de 1990 y en el siglo XXI los museos donde se expone la historia de la shoá tomaron especial protagonismo.

Todos tienen en común que miran hacia el pasado cumpliendo un rol de memoria, pero también hacia el futuro, al actualizarse y buscar atraer a las nuevas generaciones. En un mundo donde la discriminación y xenofobia no cesan, estas instituciones buscan narrar la historia de un pueblo que siendo minoría y víctima de persecuciones en el pasado, supo reconstruirse en diferentes momentos de su historia en las diferentes sociedades latinoamericanas a las que se integraron y formaron parte de ellas rápidamente. Al fin y al cabo, el guion curatorial de cada uno de estos museos busca conectar el pasado con el tiempo presente y su ubicación geográfica. Esto último adquiere principal importancia en un contexto en el que la virtualidad toma protagonismo.

Haga clic para abrir un gráfico de museos y espacios de exposición judíos en América Latina.

 

Tamara Kohn is a researcher, curator, and Jewish art lecturer at the Seminario Rabinico Latinoamericano Marshall T. Meyer. She graduated from the Hebrew University of Jerusalem and obtained an MA in Jewish Art and Visual Culture at JTS in 2011. She was part of the research and curation teams for the renewal of the permanent exhibition at the Jewish Museum of Buenos Aires (2012-2014) and the Holocaust Museum of Buenos Aires (2018-2020). Currently, she is writing her dissertation on the ritual art and material culture of Jewish refugees from Nazism in Argentina as objects of memory. She also coordinates the LAJM project (Latin American Jewish Museums), aimed at creating a regional association of Jewish museums and professionals in Jewish art.


1 Este trabajo es una adaptación y revisión de la ponencia presentada en III Jornada internacional de museología y gestión de museos, Asociación internacional para la protección del patrimonio cultural, Buenos Aires, 16 de septiembre 2022.

2 Richard I. Cohen, Jewish Icons: Art and Society in Modern Europe, (Berkeley: University of California Press, 1998), pp. 155.

3 Strauss había pasado la mayor parte de su vida adulta alejado de la comunidad judía y emprende un viaje por Europa Central donde comienza su colección de arte, a la que luego añade la colección de judaica. Cohen relaciona este hecho con el concepto de nostalgia y el intento de preservar un pasado que está desapareciendo con la modernidad. Cohen, 155.

4 Cohen, 155.

5 CAJM es la sigla para Council of American Jewish Museums y AEJM es la Association of European Jewish Museums. Si bien al día de hoy no existe una organización regional ni nacional que nuclee a todos los museos judíos, en 2020 se creó la red LAES (Red Latinoamericana para la Enseñanza de la Shoá) que nuclea a nueve instituciones de diferentes países de América latina: el Museo del Holocausto de Buenos Aires (Argentina), el Museo del Holocausto de Curitiba (Brasil), el Museo Interactivo Judío de Chile, el Museo de la Comunidad Judía de Costa Rica, el espacio Ana Frank de Guatemala, la fundación Emet de Panamá, el Centro Educacional Holocausto y Humanidades como parte del Museo Judío del Perú, el Museo Memoria y Tolerancia de México y el Museo de la Shoá de Uruguay. Además, algunos museos latinoamericanos son miembros de las asociaciones norteamericana y europea.

6 Michele Migliori (Bar-Ilan University), “Museos y muestras permanentes de interés judío en el interior argentino” en 20 International Research Conference, Latin American Jewish Studies Association (online), July 6th, 2023, https://www.youtube.com/watch?v=OWkgzEej9zQ

7 Tamara Kohn, “ `Primary Structures II:’ A bridge between North and South, the Jewish community and the art world” in Building Bridges in the Americas, 2022 Biennial Scholars Conference on American Jewish History, The Academic Council of the American Jewish Historical Society, Tulane University, May 15-17, 2022.