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Vol. 70, No. 1 (Summer 2026) - Celebrating America’s Sestercentennial

Comunidades emergentes y el futuro memético del pueblo judío

 

A mi amigo rabino Andy Sacks z”l, amigo del converso, Amante de Éretz Israel, Torat Israel y Am Israel. Vio la luz que tantos no ven.

Comunidades de conversos: romanticismo e historia

En las últimas dos décadas, la prensa judía internacional, tanto en Israel como en la diáspora, ha cubierto con constante interés la aparición multitudinaria de nuevas comunidades judías a través del globo, con un énfasis especial en América Latina y otros rincones del Sur global1. El arco narrativo de la mayoría de estos artículos presenta a estas comunidades como descendientes de judíos secretos (benei anusim) o como remanentes de tribus perdidas y se enfoca principalmente en los obstáculos de estas comunidades para ser reconocidas por las autoridades comunitarias judías en diversos paises y por el estado de Israel. El caso más reciente concierne a la aprobación por parte del Israel de la aliá masiva de 6,000 miembros de los Benei Menashé, un grupo étnico en el nordeste de la India que dice descender de la “tribu perdida” de Menashé, el hijo mayor de Yosef.2

Varios artículos deprensa sobre el tema y de las investigaciones académicas sobre estas comunidades, todavía muy escasos en número, se han concentrado en probar (o cuestionar) las conexiones étnicas e históricas con el pueblo judío. Ésta es una empresa casi imposible no sólo por el largo tiempo transcurrido, sino por la misma naturaleza periférica o secreta de estas comunidades. Más aún, la obsesión romántica con el linaje (o falta de él), ignora que este fenómeno de comunidades de conversos ha sido una constante en la historia judía y que su explosión en tiempos modernos está conectado más bien con procesos sociales y tecnológicos y no con una “potencia escondida de la genética judía.”

En este ensayo, presentaremos el contexto histórico de las comunidades emergentes a través de la historia en diferentes ámbitos geográficos para entender las raíces comunes de este fenómeno. En segundo lugar, presentaremos el caso colombiano como un ejemplo de creación y desarrollo de comunidades emergentes en el presente, enfatizando cómo las tendencias históricas que han creado comunidades emergentes en el pasado se ven potenciadas por elementos contemporáneos como el internet y la explosión de diversidad religiosa en América Latina. En este análisis también tocaremos el sensible tema de la falta de reconocimiento y apoyo de estas comunidades por parte de las autoridades judias locales, mostrando como éste se cimenta en formas obsoletas de entender la transmisión de la identidad judía que ponen en peligro la supervivencia de no sólo de estas comunidades sino de las comunidades históricas en la diáspora. Finalmente, espero probar a través de este análisis que las comunidades emergentes presentan una oportunidad de revitalización cultural, religiosa y demográfica que la comunidad judía global ignora y rechaza para su propio detrimento, frente a los desafíos históricos de nuestra época.

Definición e historia de las comunidades emergentes en el pasado

Una comunidad judía emergente es aquella en la que la mayoría o la totalidad de sus miembros fundadores llegan a ser judíos a través de la conversión.3 Y aunque este camino difiere del modelo histórico común en el que nuevas comunidades judías son creadas por la migración de miembros de una comunidad pre-existente, este fenómeno no es en absoluto nuevo. Hace ya dos mil años, los textos y sabios judíos llegaban a lugares donde la cosmovisión única y revolucionaria de la Torá reunía adeptos y reclutas entre las naciones, a pesar de que el judaísmo carecía del celo proselitista que más tarde caracterizó al cristianismo y al islam.4 Sorprendentemente, incluso cuando el cristianismo y el islam limitaron radicalmente la capacidad de las comunidades judías para hacer conversos en sus áreas de influencia, las comunidades judías emergentes siguieron surgiendo en la periferia, a menudo desconectadas del resto del mundo judío, pero dispuestas a arriesgarse a la persecución y la muerte para vivir los valores de la Torá de acuerdo a su interpretación de éstos.

Esta es una breve lista de los ejemplos más relevantes de comunidades judías emergentes en la historia registrada:

Conversiones forzadas en Israel (siglos II–I aEC — Israel)

Como parte de las políticas expansionistas de los gobernantes hasmoneos, Aristóbulo y Alejandro Janeo, muchas comunidades no judías de Galilea, Samaria, el Néguev y Transjordania fueron convertidas por la fuerza al judaísmo.5 Estas comunidades periféricas, discriminadas por las élites religiosas de la época, proporcionaron un terreno fértil para el movimiento farisaico, que admitía a los conversos y a sus hijos, a diferencia de los saduceos y los esenios, que excluían a los conversos de su liderazgo y de sus miembros. Por su parte, el partido farisaico contaba entre sus eslabones fundamentales de la transmisión de la tradición a Shemayá y Avtalión y a el célebre Rabbi Akiva ben Yosef, descendientes de conversos.6

Judíos de Adiabene (siglo I EC — Norte de Irak/Armenia)

Habiendo aprendido la Torá en griego,7 la familia real de Adiabene y su séquito se convirtió al judaísmo y se mudaron a la Jerusalén bajo el yugo romano. La reina Elena y su hijo Monobazos contribuyeron generosamente al Templo de Jerusalén y brindaron apoyo militar en las guerras contra Roma.

Dhu Nuwas (siglo VI EC — Yemen)

Bajo el reinado del rey himyarita Dhu Nuwas, el judaísmo se convirtió en la fuerza organizadora de su reinado y en un eje contra la expansión cristiana y sabea (paganismo preislámico) en el sur de Arabia.

Jazaria (siglos VIII-X EC — Cáucaso)

Existen abundantes pruebas de la conversión al judaísmo de la clase dirigente del pueblo turco que habitaba el Cáucaso, conocido como los jázaros. Para este pueblo seminómada, atrapado por la geografía entre el Imperio bizantino y el califato abasí, la conversión al judaísmo de sus élites le permitió participar en los grandes procesos culturales y mercantiles de la época, a la vez que se mantenía flexiblemente independiente de las dos principales potencias cristiana y musulmana de su época. La Jazaria filo-semita ofrecía, además, una ruta clave para que los comerciantes judíos radanitas de Europa conectaran la Ruta de la Seda con el mundo mediterráneo.

Sabatarianos Subbotniki (siglos XVIII-XX EC — Rusia)

Tras la publicación e impresión de las escrituras cristianas en lengua vernácula, algunas sectas protestantes se inclinaron fuertemente hacia el mensaje de la Biblia hebrea. Mientras que en Occidente estos movimientos dieron origen a la Iglesia Adventista, en los Balcanes y el Imperio ruso, algunas de estas comunidades abogaron por la plena aceptación de la Torá y las mitzvot según la interpretación judía, incluso hasta la conversión al judaísmo.8 La relación entre las comunidades judías (tanto rabínicas como caraítas) y los subbotniki no fue homogénea. Algunos subbotniki encontraron aceptación en espacios judíos (v.g., el ishuv temprano durante la segunda y tercera aliyá), mientras que en otros lugares hubo sospecha, animosidad y separación hasta el exterminio unificado de estas comunidades durante el Holocausto.

Shanivar Teli (siglos XVIII-XX EC — India)

Los Shanivar Teli («los que no prensan aceite el sábado») afirmaban descender de una tribu perdida de Israel desde hace siglos y eran un grupo étnico del noreste de la India que, a partir del siglo XVIII, adoptó las costumbres sefardíes transmitidas por un judío de Cochin llamado David Rahabi. En la época del Raj británico, los Bene Israel, como luego fueron conocidos, eran la comunidad judía más numerosa y consolidada de la India, pero seguían siendo discriminados por los prominentes judíos bagdadíes que no los reconocían como su parte legítima de su comunidad. La misma discriminación era experimentada por los judíos de Cochín (en el sur de la India) que tenían una historia milenaria pero muy diferente a la de los judíos originarios de Bagdad. Fuentes de menos de cien años describen diferencias y separación entre “los judíos blancos de la India” y “los judíos negros de la India.”9 A pesar de que las comunidades de Cochin, los Bené Israel y los judíos Bagdadis nunca se integraron, las tres comunidades emigraron masivamente a Israel, Inglaterra y Estados Unidos tras la independencia de la India.

Abayudaya (siglos XIX-XX EC — Uganda)

Durante la colonización de Uganda, las fuerzas británicas utilizaron la evangelización como herramienta política para el reclutamiento colonial. El líder local Semei Kakungulu, al principio, recibió positivamente a los misioneros anglicanos y sus escrituras traducidas al Luganda. A pesar de que adoptar el cristianismo lo privilegiaría con los británicos que se acaban de consolidar como los señores imperiales de Uganda, en 1919 Semei Kakungulu elige para él y sus seguidores el mensaje del judaísmo. Basándose en la Biblia de los misioneros y en las enseñanzas orales de un ingeniero ferroviario judío polaco llamado Joseph, la comunidad Abayudaya logró establecer una práctica judía sólida y distintivamente judía que incluso sobrevivió a la persecución durante la dictadura de Idi Amin Dada. Conscientes de la necesidad de conectarse con el resto del mundo judío y conscientes de que esto requería un proceso de educación y afirmación de los principios del judaísmo rabinico, en 2002, el primer núcleo de la comunidad Abayudaya se convierte oficialmente al judaísmo por rabinos del movimiento conservador, con otros tribunales de conversión en los años posteriores contribuyendo al crecimiento halájico de la población. En 2008, el rabino Gershom Sizomu fue ordenado como rabino conservador y su comunidad fue recibida en Masorti Olami, la organización de comunidades del movimiento Conservador (Masorti) a nivel mundial. Hasta esta fecha, la mayoría de los Abayudaya no están reconocidos por el Estado de Israel a los efectos de la Ley del Retorno y la aliyá de 1 individuo, el agrónomo, Yosef Kibita en 2024 es más bien la excepción que confirma la regla.10

San Nicandro (siglo XX EC — Italia)

Con el ascenso de Mussolini al poder como telón de fondo, un carpintero discapacitado del pequeño pueblo de San Nicandro reunió a un gran número de personas que abandonaron el catolicismo y comenzaron a practicar el judaísmo. Con tan solo una Biblia cristiana en italiano, la comunidad contactó con las comunidades judías establecidas de Venecia, Roma y Nápoles en busca de orientación, pero no pudieron completar su conversión hasta 1949, tras el fin de la guerra. La mayoría de los judíos de San Nicandro hicieron aliá al recién nacido Estado de Israel11

Bnai Moshe “Judíos Incas” (siglo XX EC — Perú)

Un movimiento judaizante similar se formó en el norte de Perú en la década de 1960. Si bien la comunidad, que creció rápidamente, logró conectar con el liderazgo rabínico local y con rabinos ortodoxos de Israel, no logró obtener el apoyo de la comunidad judía local para su conversión. Rabinos israelíes llegaron a Perú y convirtieron a la comunidad, con la premisa de que los nuevos judíos emigrarían a Israel. La mayor parte de la comunidad que ha hecho aliá reside actualmente en Cisjordania.12

El hilo memético

De este catálogo histórico se pueden extraer algunos hilos comunes. A pesar del énfasis mediático prestado a grupos que afirman ser remanentes perdidos del pueblo judío (Zera Israel, Bnei Menashe, Bnei Anusim, etc.), el registro histórico muestra que éste no es un marco de referencia ni útil ni frecuente para comprender a estos grupos ni sus motivaciones. La teoría del “pintele yid,” según la cual los grupos o individuos con quanta genéticos de sangre judía sentirán un mayor apego al judaísmo, manifestado en un deseo de “retorno,” ha sido objeto de abuso romántico por parte de los medios de comunicación que cubren a estas comunidades y de muchos rabinos que trabajan con éstas. Sin embargo, es mi opinión que esto se debe más a los valores que la comunidad judía actualmente transmite, según los cuales dicha conexión genética facilitaría el a menudo difícil proceso de conversión, que a un fenómeno consistente de interés en el judaísmo por parte de personas con conexiones genéticas distantes con el pueblo judío. Por lo tanto, los candidatos y las comunidades sienten la necesidad de “probar” (o fabricar) su conexión genética y/o histórica judía, a menudo antes de que la comunidad judía global se digne a involucrarse con ellos.

Como fenómeno histórico, sin embargo, es evidente que las comunidades emergentes han surgido en diversos contextos. Encasillar a quienes podrían estar interesados en el judaísmo por su genealogía es una grave incomprensión de la ley judía (que no exige tal conexión como precondición) y va en contra de la realidad histórica de la mayoría de estas comunidades a través del tiempo. Común a todas las comunidades emergentes mencionadas es que su vector inicial de vida judía NO es la práctica de una comunidad histórica preexistente de la que los miembros podrían migrar y crear nuevas comunidades, sino más bien la exposición al TEXTO JUDÍO. Estas comunidades llegaron al judaísmo basándose en su exposición a los libros y sabios judíos, y no por el exposición a comunidades judías vivas. Las comunidades emergentes a lo largo de la historia han tenido que desarrollar su propia institucionalidad judía a partir de una EXPOSICIÓN TEXTUAL y CULTURAL, generalmente a partir de textos disponibles en traducción. Más que una exposición genética al pueblo judío- aunque en ciertos casos ciertamente también esta existió, como una exposición memética al judaísmo y, a veces también, a los mismísmos judíos. Muchas de las diferencias de práctica entre la observancia de estas comunidades y el “judaísmo rabínico estándar” pueden explicarse por una dificultad de estas comunidades a acceder a mayores porciones del canon judío y no por motivaciones sectarias. Por lo tanto, la mayoría del judaísmo de estas comunidades (construido a partir de la Biblia con una exposición limitada al judaísmo rabínico) permaneció extraño e incompatible para observadores judíos de fuera.13

Este aislamiento y las prácticas judías atípicas de las comunidades emergentes a lo largo de la historia han dificultado su integración en el pueblo judío en general. En los raros casos en que las comunidades emergentes y las históricas se hallaban en proximidad; estas últimas a menudo no podían recibir conversos legalmente o no estaban dispuestas a integrar a estos forasteros por temor a la disolución de su propia identidad étnica y religiosa. Muchos de estos sentimientos persisten hasta hoy. La larga historia de las comunidades emergentes tiene pocas historias de inclusión con finales felices.

No obstante esta falta de inclusión, para muchas comunidades emergentes que surgieron en los espacios liminales de un mundo dividido entre la Cruz y la Media Luna, el judaísmo no sólo fue una opción religiosa, sino también política. El judaísmo fue una “tercera vía” de civilización que les permitió a estas comunidades acceder a las bendiciones de la alfabetización, la conexión y el reconocimiento (al menos por parte de cristianos y musulmanes), a la vez que preservaba cierto grado de autonomía e independencia. El judaísmo, como opción contracultural en un mundo polarizado, fue una motivación para muchas comunidades emergentes del pasado y promete serlo también en el presente cercano.

El caso colombiano: historia de dos comunidades

La creación de internet y su creciente alcance global ha producido una explosión sin precedentes de comunidades emergentes en todo el mundo. Actualmente, la mayoría de ellas se concentran en Latinoamérica y Europa, y suelen estar impulsadas por la narrativa de la diáspora sefardí. Sin embargo, también están surgiendo comunidades en Asia y África. En este artículo nos concentramos en el caso de Colombia, una de las naciones históricamente más tradicionalmente católicas de America Latina, que en menos de una generación ha incrementado su población judía casi en un 60% a base de conversiones y de grupos de personas que forman sus propias comunidades, a pesar de haber perdido un una gran porcion de su comunidad judía tradicional a comunidades más seguras y afluentes como Miami e Israel durante largas décadas de zozobra política, inseguridad y violencia.14

Aventureros sefarditas contra la Inquisición colonial

El territorio de la actual República de Colombia en la esquina noroeste del continente suramericano fue uno de los primeros puntos de contacto entre las civilizaciones nativas y el Imperio español. Las ciudades españolas como Santa María la Antigua del Darién (1510), Santa Marta (1525), Cartagena de Indias (1533) y Bogotá (1538), fueron tanto el foco tanto de los esfuerzos de convertir a la población nativa al catolicismo como de preservar al catolicismo como la única religión de la población de origen europeo y sus descendientes mestizos. Para este segundo esfuerzo, un tercer tribunal de la Inquisición es abierto en Cartagena de Indias (1610). Suplementando a los tribunales de en Lima (f. 1570) y Ciudad de México (f. 1571), el tribunal de Cartagena tenía la jurisdicción sobre lo que hoy son los territorios de Colombia, Venezuela, Panamá y las Antillas.

De estos tres archivos emerge la imagen de que entre la población de inmigrantes europeos al Nuevo Mundo, especialmente españoles y portugueses, había muchos descendientes de judíos sefaradíes que, con diferente grado de sinceridad, habían adoptado la fe católica tras el edicto de Alhambra (1492) y la expulsión de los Judíos de Portugal (1497). De estos mismos archivos, así como de ingente evidencia en responsa rabínicas de la época,15 sabemos que parte de esta población practicaba el judaísmo en secreto y se identificaba plenamente como judío. Casos célebres de benei anusim (lit. hijos de los forzados, como son llamados en la literatura rabínica) judaizantes fueron juzgados, con variable grado de rigor, por el tribunal mexicano (el gobernador Luis Carvajal el mozo),16 limeño (el médico Francisco Maldonado da Silva),17 y el cartagenero.

Antonio Montesinos, un aventurero portugués, estuvo retenido durante más de un año bajo cargos de judaizante por la Inquisición de Cartagena. Fue liberado en 1640 por falta de pruebas y pasó los años siguientes trabajando como conductor de mulas en lucrativas caravanas de mulas de Honda a Popayán. Montesinos llevaba en sus mulas productos que llegaban a Honda de Europa. Honda es un pueblo caliente y el último puerto navegable del Río Magdalena. Este conecta, tras semanas de canoa, con el Mar Caribe, que conecta, tras semanas de galeón a través de la Mar Oceana (como se lo conocia al Oceano Atlantico) con Sevilla. Montesinos navegaba ahora los peligrosísimos pasos volcánicos de la Cordillera Central de los Andes. Al otro lado de estas montañas de pesadilla estaba la ruta a las ciudades mineras ricas del Río Cauca, Cali y Popayán. Cargado de oro, Montesinos acometia a la montaña de vuelta.

Sin embargo, al llegar a Ámsterdam en 1644, confiesa en su lecho de muerte ante los rabinos del ma’amad que, siguiendo una revelación ocurrida en las mazmorras inquisitoriales, y la confesión de su guía indígena Francisco en una noche andina de tormenta y perdición, él había encontrado a la tribu perdida de Rubén en las selváticas montañas de lo que hoy es Colombia. El rabino Menashé ben Israel comienza su influyente libro Mikvé Israel (1650)18 con un recuento extenso de la crónica de Antonio Levi de Montesinos. La tribu de Rubén nunca se materializó. Volvieron a esconderse tras su río mágico a esperar la llegada del mesías. Los archivos inquisitoriales y la creciente evidencia de extensas narrativas familiares, peculiaridades religiosas y ahora estudios genéticos y genealógicos, confirman la presencia judía sefaradí en la población española fundadora de las montañas que domó a mula Antonio Levi Montesinos. Igualmente, hay otros lugares en la América hispana (norte de Mexico, areas del Perú, ciertas Islas antillanas) y portuguesa (nordeste del Brasil) donde la presencia notable de judíos sefarditas, judaizantes o no, en los primeros siglos de la conquista europea es un dato incontrovertible.

Establecimiento de las comunidades históricas reconocidas

Trescientos años después, Colombia es un sitio muy diferente. Para 1950, el 95% de la población colombiana era católica, con un 85% de asistencia frecuente a servicios religiosos. La Constitución colombiana de 1886, vigente hasta el 1991, consagraba la naturaleza católica del país pero ofrecía la tolerancia a otras religiones siempre y cuando “no sean contrarios a la moral cristiana ni a las leyes” (Art. 40).19 El artículo 41 otorga a la iglesia católica la organización de la eduación pública.

A la Colombia enmarcada por esta constitución, llegaron cuatro olas de migración judía en el siglo XX conformando el núcleo de lo que se convertiria el status quo judío histórico, llamado en este ensayo “comunidades históricas” o “comunidades reconocidas.” Judíos hispano-portugueses de Curacao (finales del s. XIX), judíos otomanos (1920s), judíos ashkenazim (1920–1950) y por último israelíes (1960–presente) fueron creando sinagogas y espacios comunitarios en las ciudades más pobladas del país, particularmente Barranquilla, Cali, Medellín y Bogotá. A través del siglo XX, la autodenominada “colonia judía” fue consolidándose como una comunidad relativamente pequeña pero económicamente boyante e institucionalmente fuerte con colegios privados, clubes sociales, obras sociales dentro (ancianatos) y fuera de la comunidad judía (colegios), cementerios y sinagogas.20

Esta hegemonía católica, una de las más conservadoras de América Latina, sería desafiada en los siguientes 50 años, internamente, por las crisis y las guerras que marcaron la segunda mitad del siglo XX. Estas guerras aceleraron los procesos de urbanización y una modernización de la población colombiana. Externamente, esta modernización y urbanización expusieron al colombiano a procesos culturales y religiosos como el feminismo, el secularismo y, particularmente dentro del ámbito religioso, la llegada de grupos protestantes evangélicos de Norte América y Brasil. Estas iglesias, carismáticas, centradas en el estudio de las Escrituras y obsesionadas con el discurso de incrementar la prosperidad de sus fieles llegaron en un momento de creciente apatía en la población y pérdida de influencia de la iglesia católica en el discurso nacional. Las “iglesias cristianas” comenzaron a crear adeptos en todas regiones y a través de todas las clases sociales del país.

Colombia cambia

Para finales del siglo XX, Colombia era un país constitucionalmente laico, con libertad e igualdad de cultos. Un 90% de la población todavía se consideraba católico, pero las tasas de asistencia y de fervor en la práctica católica habian decaído. Hoy, en 2026, sólo el 78% de la población se considera católica. Un 10% de la población es cristiana protestante y una rápida y creciente población del 8% se considera “sin religión.” El 4% se considera de otra religión. Estos cambios demográficos son consistentes con muchas partes de America Latina y son responsables al menos de dos maneras para la aparición de las comunidades emergentes judías. Por un lado, la creciente conversión de individuos, en todos las clases sociales y grupos demográficos, a iglesias protestantes generó un ambiente de diversidad religiosa que favorecía la curiosidad personal y la experimentación. Así como las iglesias cristianas han explotado a través de todo el panorama demográfico, igualmente se han creado en menor medida un número de comunidades emergentes judías, musulmanas, budistas, mesiánicas y prácticamente de todas las grandes religiones globales. En un mundo laico conectado a internet, el mercado de las ideas no tiene fronteras.

Si la diversidad religiosa creada por la rápida conversión de la población a iglesias protestantes ha favorecido la creación de todo un abanico de opciones religiosas para el colombiano urbano del siglo veintiuno, el tipo de protestantismo importado contiene catalizadores que han llevado a muchos colombianos, con el tiempo, a elegir una vida judía. Estas iglesias protestantes evangélicas fueron fundadas por pastores evangélicos norteamericanos para la mayoría de los cuales la fundación del Estado de Israel y el renacer nacional del pueblo judío son partes esenciales del plan divino. A través de esta centralidad de Israel en la teología y política de estas iglesias, muchos de sus miembros se acercan al estudio de la Torá y de las fuentes judías.

Tanto es así que, paralelo al fenómeno de las comunidades emergentes judías en América Latina que quieren practicar un judaísmo sin Jesús ha ido creciendo un movimiento de “congregaciones mesiánicas” que quieren judaizar a Jesús. Es más, este movimiento es mucho más robusto demográfica y políticamente robusto que las mismas comunidades emergentes. Las comunidades mesiánicas, en creciente boga en Estados Unidos, Europa, Israel y América Latina son iglesias pentecostales que adoptan, en mayor o menor medida, elementos de la tradición judía (talitot, shofarot, palabras o incluso partes de la liturgia hebrea) pero mantiene una teología cristiana que combina muchos aspectos hebreos y judíos (estéticos y hasta étnicos) con la afirmación de que Jesús es el mesías judío. Estas comunidades mesiánicas han crecido exponencialmente en Colombia y el resto de América Latina en comparación con las comunidades emergentes judías, primordialmente porque estas comunidades, por lo general, no requieren de sus feligreses un proceso de conversión, no suelen presionar a los adultos a que se circunciden, y en general no buscan el contacto o la bendición de las comunidades judías establecidas.

Colombia, curiosamente, presenta una interesante inversión de este papel. En los últimos años ha habido un acercamiento entre el liderazgo religioso e institucional de las comunidades judías históricas con ciertas comunidades mesiánicas alrededor de actividades de apoyo al Estado de Israel. Estas comunidades mesiánicas, mucho más numerosas que las comunidades judías históricas, son partícipes en las marchas y manifestaciones públicas en pro del Estado de Israel y suelen tener contacto y respaldo de políticos de la derecha religiosa “cristiana.” Por su parte, los contactos institucionales entre las comunidades históricas y las comunidades emergentes siguen siendo muy escasos o nulos, con la excepción de relaciones comerciales en espacios de venta de alimentos kosher o judaicas, o algunas amistades de judíos desafiliados o de judíos que lamentan la posición retrógada de sus comunidades.

El advenimiento de las iglesias cristianas con elementos israelíes y filosemitas ha sido el vector para que mucha gente pase del cristianismo al judaísmo. No es inusual encontrar individuos que comenzaron su vida como católicos, pasaron al protestantismo, de allí al mesianismo y de allí al judaísmo.21 Esta misma transformación también ocurre a nivel institucional. La Iglesia Cristiana para la Familia en Bello (área urbana de Medellín) migró colectivamente hacia el judaísmo y hoy son una de las comunidades emergentes (ortodoxa sefaradí) con más trayectoria y desarrollo institucional en el país. No obstante, el catalizador más importante para el desarrollo de comunidades emergentes en este caldo de cultivo de diversidad religiosa y fervor sionista, ha sido el advenimiento y popularización del internet.

A través del internet, estas comunidades pudieron tener acceso a material educativo sobre temas como práctica e historia judía, así como genealogía judía y estudios genéticos. El internet permitió que muchos individuos que ya estaban en un proceso de migración religiosa encontraran fácilmente conexiones genealógicas con un pasado judío. La creciente accesibilidad de pruebas genéticas de genealogía que arrojan cantidades variables de herencia judía (ya sea ashkenazí o sefaradí) a menudo disparan la curiosidad sobre historia, identidad y en muchos casos creencia. Testigo de esto son las innumerables visitas que reciben nuestros colegas los rabinos congregacionales en los Estados Unidos, Canadá y Europa de personas que quieren entender el significado de su recién descubierta “conexión genética” con el judaísmo. Un simple 1%, el pintele yid por excelencia, puede generar y genera puntos de contacto e interés con el judaísmo.

Este creciente número de personas con sospechas o recibos de quanta genética judía coincide históricamente con cambios de legislación migratoria en España y Portugal que concedían la ciudadanía a estos países de la Union Europea a descendientes de personas que pudieran probar su descendencia de judíos expulsados de los Reinos de Castilla y Aragón en 1492 y del Reino de Portugal en 1497. La ley española y la ley portuguesa del 2015 abren la posibilidad de que las personas con ciertos apellidos de origen sefaradí puedan aplicar al pasaporte europeo.22 Esto causó una avalancha de peticiones en las embajadas de estos países en toda América Latina, dada la popularidad de estos apellidos en ciertas áreas de la región. La avalancha acabó siendo controlada por un costoso proceso de aplicación acompañado de una investigación genealógica de genealogistas a ambos lados del Atlántico. Varias firmas con ánimo de lucro comenzaron a vender paquetes de ayuda legal y tramitológica para asistir al selecto grupo de personas que puedan costearlo. Estas leyes han ayudado a judíos de origen sefaradí en Estados Unidos y en Israel a tener acceso a un pasaporte europea. Igualmente, estas leyes han ayudado a un buen número de personas católicas, cristianas y agnósticas a diversificar su flexibilidad migratoria al descubrir “su ancestro sefardita.” Cinco siglos después, España y Portugal, irónicamente, premian la impureza de sangre de las élites económicas de las colonias.

Todo premio, ganable o no, genera interés. Cientos de miles de personas y posiblemente millones de personas en Colombia (y el mundo entero) se acaban de enterar que algunos o muchos de sus ancestros posiblemente eran de origen sefardita. Esperemos que sólo una quanta de estos millones sienta vergüenza o repudio, lo cual sería de esperar en un ambiente ultracatólico como el de Colombia hace 75 años o incluso hace 50 años alrededor de mi nacimiento. En la Colombia religiosamente diversa y móvil del presente, es posible que ese dato cause curiosidad, empatía e interés, aún si no lleva a un despertar religioso. En los últimos 15 años, antes de que descubrir un ancestro judío sefaradí pudiera darle a una persona y a sus familias un pasaporte europeo, varios rabinos, organizaciones académicas y ONGs ya estaban involucradas en todo el mundo hispano activamente conectando comunidades emergentes con el mundo judío. Organizaciones sin ánimo de lucro como Kulanu enviaba estudiantes rabínicos norteamericanos a comunidades emergentes para organizar shabbatonim.23 Organizaciones como Bechol Lashon organizaban tours de voluntariado de estudiantes judíos de varios Hilels norteamericanos con miembros y en las sedes de estas comunidades.24 Y organizaciones misioneras como Shavei Israel enviaban rabinos de tiempo completo a trabajar con comunidades en Colombia como shelijim. Antes del sueño dorado de un pasaporte europeo ya había una robusta red de comunidades emergentes practicando judaísmo en Colombia siendo apoyados y ayudados tanto por organizaciones norteamericanas interesadas en estudiar, promover y celebrar la diversidad histórica y étnica del pueblo judío como por organizaciones ortodoxas israelíes que felizmente reclutan individuos que ya, en su mayoría, compartía muchos puntos de la política de derecha religiosa de corte ortodoxo milenarista israelí (gush Emunim). Los factores para la aparición, ex nihilo (itálicas irónicas), de comunidades emergentes judías en Colombia estaban todos listos y presentes.

El establecimiento memético de las comunidades emegentes en Colombia

En nuestro pasado no tan remoto la curiosidad humana debía ser paciente. En algún lado, en una biblioteca estaba la respuesta a mi pregunta. Había quienes tenían acceso a la biblioteca y otros que no. Parte de la gloria del pueblo judío ha sido reconocer que es una prioridad acercar a la gente a los libros. Hoy en día, la curiosidad es impaciente, golosa y privada. Si tengo curiosidad sobre un tema, en segundos voy a tener acceso a contenido sobre él. Más importante aún, voy a encontrar una plétora de contenido enfocado en el tema de mi interés de una manera organizada. El algoritmo me pastorea a contenido popular (lo cual no determina su calidad) a mi nivel de interés. De ahí puede una persona aplicada, de cualquier etnicidad, de cualquier trasfondo religioso, llegar desde cero hasta lo que pueden ofrecer las altas cumbres de Sefaria; particularmente si la persona sabe inglés y/o aprende hebreo. En traducción, el algoritmo está transmitiendo nuestro contenido a gente curiosa en todas las lenguas que entiende Google. Y por último, la razón más importante, dado que una creciente cantidad de contenido habita en redes sociales, una persona curiosa e insistente tiene acceso a una comunidad de personas con similares intereses. Las virtudes pedagógicas de tener en muchos casos acceso directo a los creadores de contenido para preguntas y respuestas, en muchos casos rabinos, son incalculables y permiten a muchos individuos sin acceso a una comunidad judía rápidamente aprender hebreo, judaísmo y otros temas a un nivel y con una rapidez mucho mayor que en otros tiempos hubieran requerido larga exposición en persona a las prácticas y a los maestros usualmente en medio de una comunidad judía activa, segura y boyante que pueda permitir este tipo de outreach educativo.

Afortunadamente a este depurado ecosistema de aprendizaje, con trampas y pantanos pero generalmente navegable es que llegan ahora la inmensa mayoría de las personas que, por cualquier motivo, tienen curiosidad de aprender sobre el pueblo judío, sobre la Torá o sobre judaísmo. La inmersa mayoría de las personas en comunidades emergentes tuvieron su primera exposición a material judío en el internet. En los conatos de comunidades emergentes en el pasado histórico, uno de los más grandes obstáculos era poder tener acceso a material judaico de calidad. Muchas comunidades emergentes en la historia construyeron su práctica y su identidad judía a través de un VECTOR TEXTUAL INCOMPLETO y TRADUCIDO, generando tipos de judaísmo más afines al karaísmo o a comunidades no rabínicas. Hoy en día la totalidad del canon bíblico, rabínico, legal, histórico, académico, poético y místico del pueblo de Israel está disponible ubicuamente de manera completa para toda la humanidad. La actual tecnología puede presentar al individuo curioso traducciones pasables y cada vez más precisas de TODO el canon. Aprender hebreo nunca ha sido más fácil. Aprender judaísmo nunca ha sido más fácil. Casi todos los idiomas europeos más importantes tienen un creciente y muy eficientemente organizado corpus de videos, libros, grabaciones, creadas por la comunidad judía para enseñarse a sí misma judaísmo. El contenido judío para “principiantes” o para baalei teshuva es estudiado con igual rigor y entusiasmo por personas por fuera de nuestra comunidad que, en un tiempo milagrosamente breve, pueden estar tan educados (o en muchos casos más educados) sobre el judaísmo que los judíos promedio en congregaciones no ortodoxas.25 El perfeccionamiento y el avance con el que el internet ha hecho que aprendamos todos los temas posibles, ha creado veloces vía meméticas para aprender, adquirir y aplicar textos, creencias y prácticas judías de fuentes que representan versiones completas y establecidas de casi todo el abanico del judaísmo normativo.

El internet también provee a aquellos individuos curiosos y motivados con la oportunidad de ponerse en contacto con otras personas que comparten similares intereses y puntos de vista. Desde el cambio de siglo, ha habido un grupo creciente de rabinos (en todos los movimientos y denominaciones), con un sinnúmero de motivaciones, que ha interactuado y enseñado a esta periferia fértil. Muchas veces como un producto secundario de su trabajo pastoral o educativo con la comunidad judía (artículos, podcasts, blogs), y recientemente también con un grupo de rabinos de origen converso enseñando judaísmo de acuerdo a las necesidades de este nuevo espacio demográfico. Una vez establecido el contacto con un rabino o una figura educativa, estos individuos curiosos y motivados utilizan el internet para encontrarse en proximidad geográfica, por lo general centrado en un área metropolitana. Y es justamente este contacto físico de un grupo pequeño de personas en una ciudad, usualmente entre 10–30 personas, lo que les da el aliento necesario para comenzar a practicar el judaísmo de manera comunitaria. Estas comunidades de “carne y hueso” (brick & mortar) luego crean a través de la repetición memética de material que han observado en el internet y con un abanico de recursos gratuitos cada vez más accesibles (al menos en lo que toca a la población hispanoparlante), no una imitación convincente sino justamente un servicio religioso judío reconocible. Alrededor de este servicio (genuino y reconociblemente judío en el caso de muchas comunidades) se va construyendo el resto de la comunidad, por supuesto de una manera memética a partir de modelos ofrecidos por otras comunidades judías. Las comunidades que trabajan con rabinos ortodoxos imitarán el desarrollo institucional de comunidades ortodoxas (énfasis en mikvaot, ganim y yeshivot), las comunidades que trabajan con rabino no ortodoxos imitarán el modelo democrático de las javurot norteamericanas de los 60.

La apertura de muchas de las sinagogas locales (de todas las denominaciones) de streaming de los servicios religiosos digitales durante la pandemia, presentó a un público inmenso un sinnúmero de experiencias judías normativas sobre la cual sus javurot podrían fundamentar el memetismo de su liturgia, su teología y su estética. El modelo de pequeña sinagoga o shtibel que dominó la experiencia litúrgica de la mayoría de nuestros ancestros que no tenían acceso a las grandes sinagogas de Alejandría y Varsovia, sale fortalecido en un mundo donde los del shtibel pueden ir en cualquier momento a rezar y a aprender de las grandes comunidades en Buenos Aires, Nueva York, o Argentina. O, comunidades más íntimas que encuentran su inspiración en nuestras sinagogas más humildes, pequeñas en la periferia de Oklahoma City, El Paso o Downey donde ya existe una presencia nutrida de conversos y de hablantes del español. O rabinos y comunidades que han sabido servir a una comunidad geográficamente dispersa con necesidades lingüísticas y religiosas particulares y han colonizado el internet para expandir su servicio comunitario. El internet (o la rebelión ante él) ha cambiado como casi todas las comunidades judías operan hoy día e igualmente ha estado dándole las herramientas a personas a través del globo para crear comunidades judías normativas cuyo judaísmo se fundamenta en una práctica memética del canon religioso y secular del pueblo de Israel y no sólo a una comunidad organizada primordialmente por lazos de genética.

En los casos exitosos, esta javurá local de personas alineadas judaicamente, algunas con pasados judíos otros no, podrán trabajar con su rabino o rabinos utilizando visitas y las herramientas virtuales disponibles como una forma de prepararse e irse organizando para la conversión. Tras un proceso que suele durar mucho más que un proceso de conversión en los Estados Unidos o en Israel, un beit din visita a estas comunidades y tras cumplir los requisitos halájicos de kabbalah ol mitzvot, milá (hatafat dam berit) e inmersión en una mikve, los miembros de la comunidad que hayan estudiado y que lo requieran son convertidos al judaísmo.26 Si hay parejas, se confirma su estatus matrimonial y se procede a hacer juppá y kiddushín con todas las precauciones para que en la periferia frágil del pueblo judío no pueda encontrarse el vergonzoso fenómeno de las agunot. Se celebra, se estudia torá y se canta. Y a partir de este núcleo inicial, sus hijos convertidos y sus hijos futuros se ha creado meméticamente una pequeña comunidad judía, ex nihilo (itálicas irónicas).

Algunos ejemplos notorios

La primeras conversiones de grupos de personas ocurren hacia 2004 cuando un grupo de bogotanos motivados organizados alrededor de un núcleo de lideres con entrenamiento memético del internet e incluso contacto con rabinos ortodoxos de Israel, traen un bet din de rabinos Israelíes encabezado con por el Dr. Moshé Stroe, un médico ecuatoriano vecino de Mitzpé Yerijó. Las comunidades tradicionales que se habían negado a recibir a estas personas, entraron en un agitado debate interno pero público en Hashavua el magazin del Centro Israelita de Bogotá del Rabino Goldschmidt, el gran rabino ashkenazí de Bogotá uno de los medios judíos con más alcance dentro de la comunidad, pero también, dada su naturaleza virtual, visible a todo el mundo. La pregunta: “¿Qué debemos hacer con los 104?”

La respuesta mayoritaria de la comunidad fue la de continuar la política de status quo de no reconocimiento. Los 104, como fueron denominados en el diálogo interno judío, eran demasiado religiosos- afirmaban algunos. Sólo quieren irse a Israel, decían otros. Sería muy difícil integrarlos en comunidades muy pequeñas aferradas no sólo a una identidad institucional (ortodoxia, movimiento conservador, no hay comunidad reformista en Colombia) sino a la fuente migratoria de los fundadores (la sinagoga polaca, la sinagoga alemana, la sinagoga turca; i.e., sefaradí) terciaban escépticos algunos. Los 104 permanecieron en sus comunidades y crearon otras y tras una serie de reconversiones supervisadas por la rabbanut de Israel, muchas de estas familias fundadoras han acabado emigrando a Israel. El fenómeno de los 104 comienza a replicarse en ciudades como Barranquilla, Santa Marta, Bello, Cali, Villavicencio, y por supuesto otras áreas de Bogotá. Ni las comunidades históricas ni sus organizaciones gremiales seculares, particularmente la Confederación Comunidades Judías de Colombia (CCJC) ni los cuerpos diplomáticos israelíes tienen relación alguna con estas comunidades. Su liderazgo y su fortalecimiento memético, no proviene de las comunidades judías más cercanas geográficamente, sino de espacios virtuales y rabinos itinerantes (de todos los gustos y denominaciones) que se ocupan de ellas directamente y las ayudan a organizarse.

Los resultados a nivel institucional han sido impresionantes. La Iglesia Cristiana para la Familia en Bello Antioquia se transformó en una sinagoga sefardita. Hoy, a 2026, esta comunidad cuenta con minyanim diarios, supermercado kasher,instituciones educativas para adultos y para niños, actividades para párvulos y una mikva. Su robusta comunidad contiene gente local, de otras partes de Colombia, de Venezuela y de Costa Rica que han cambiado su residencia para vivir, rezar y estudiar como judíos sefaradíes en Bello (un suburbio popular de Medellín). Rabinos norteamericanos e israelíes visitan con frecuencia trayendo apoyo, tefilin, y también permitiendo que muchos jóvenes puedan ir a estudiar a yeshivot en Israel. El líder de la comunidad y originalmente su pastor, rabino Elad Villegas ha recibido entrenamiento rabinico en Israel y por supuesto también en línea. Ni estos éxitos y ni casi dos décadas de práctica judía ininterrumpida, han convencido a las comunidades locales a compartir espacios. Salvo un breve periodo (2015–2020) cuando muchos miembros jóvenes de esta comunidad y otras comunidades en Colombia auspiciadas por Shavei Israel hicieron aliyá y pudieron estudiar en Israel por fiat de la oficina del Primer Ministro bajo el auspicio de la organización misionera ortodoxa Shavei Israel,27 el estado de Israel (y por extensión sus órganos diplomáticos) se niega a tener contactos o a reconocer a estas comunidades como judías en sus países de origen.

Colombia, un país tradicionalmente conservador en tema de religión, no ha visto todavía el nacimiento de una comunidad emergente reformista o reconstruccionista sostenible. La presencia masortí en el país, en cuanto a comunidades emergentes se refiere, comienza con la organización en el 2009 de Javurat Shirat Hayyam en Santa Marta, Colombia. Varias familias samarias habían estado involucrados en proyectos emergentes ortodoxos y habían quedado insatisfechos de la imposición de vestimenta jasídica a hombres y mujeres y la marginalización de estas últimas. Asesorados por mi, en mi último semestre de seminarista en JTS, la comunidad comienza a practicar y estudiar conmigo virtualmente desde una óptica masortí. Javurat Shirat Hayyam sería la primera javurá igualitaria de puertas abiertas en el país. Para el momento de su conversión 5 años después (2014) la comunidad contaba con una sede arrendada, siddurim, sefer torah y una meguilá. La idea de una javurá masortí igualitaria conformada por conversos tuvo ecos en Barranquilla, una ciudad que cuenta condos comunidades históricas: la comunidad Sefaradí y la ashkenazí. Esta última en 2014, cuando se siembran las semillas de una comunidad masortí igualitaria en Barranquilla estaba afiliada con la ortodoxia moderna.

Javurat Nahariya, comienza en este año como un espacio igualitario y abierto a todos en una ciudad que vio pasar toda la immigración judía reciente por sus calles. Nahariya ha crecido y evolucionado hasta convertirse en una comunidad de aproximadamente 40 personas. Han celebrado servicios semanales de Shabat en un espacio alquilado durante más de una década; poseen su propia Torá y participan activamente en los eventos públicos de la comunidad judía dedicados a la educación sobre Israel y el Holocausto. El KKL ha recaudado fondos con éxito dentro de la comunidad para sus proyectos de “Tikkun Haaretz.” Han participado en actividades continentales con el Seminario como la Mezutón (un maratón para incentivar la mitzvá de mezuzot). A través de esta última década ha habido un grupo de nuevas personas en la comunidad que están estudiando nuestro programa de Introducción al Judaísmo. Este se basa en seminarios en vivo con las comunidades, clases virtuales en vivo para cubrir temas como historia y hebreo, y preparación con material pregrabado (un currículum de más de 200 horas de estudio). Estos nuevos individuos, como cualquier converso, se están integrando con su nueva familia judía y aprendiendo de ella en una ambiente orgánico y normal. Cuando el curso se termina, un bet din de la Asamblea Rabínica viaja y supervisa la conversión de cada clase de graduación. Generalmente 10 hombres adultos, 10 mujeres adultas, y 10 menores de edad por bet din. El fin de semana del bet din es un shabbaton extendido de divrei Torá, bodas, actividades educativas y recreativas con toda la comunidad.

En el Septiembre de 2019, Javurat Nahariya y Javurat Shirat Hayyam son aceptados dentro del movimento conservador al ser aceptados como miembros de la United Synagogue for Conservative Judaism como una institución pequeña con dos campus, el CIRCULO ISRAELITA DEL CARIBE.28 Hasta el día de hoy el CIC no tiene ninguna conexión las comunidades históricas establecidas salvo algunas amistades, ni tiene tampoco conexiones con el cuerpo diplomático de Israel. Últimamente, se ha abierto la posibilidad para algunos de los jóvenes para hacer Taglit, lo cual ha sido de gran bendición y provecho para los participantes. No obstante, sus miembros, muchos de ellos viviendo vidas judías religiosas plenas desde hace al menos 14 años, no tienen aún el derecho de hacer aliyá,29 ni espacios donde puedan interactuar frecuentemente con las otras comunidades judías de la ciudad con la que comparten el clima, el antisemitismo, y la preocupante radicalización del colombiano promedio en contra de Israel desde los hechos funestos del 7 de Octubre.

La pesadilla

Es 2004. “Los 104” entran valientemente a la mikve. Otras comunidades en otras ciudades del país se están comenzando a reorganizar como sinagogas para rezar y estudiar. Las más adelantadas de estas comunidades son iglesias cristianas o comunidades mesiánicas que han cambiado su teología a formas normativas de judaísmo tras la exposición de enseñanzas en el internet, visitas de rabinos e incluso visitas de pastores a Israel.30 El sueño de contactar a un rabino o a un bet din de conversión todavía es un difuso sueño virtual. No obstante, en la frontera entre Venezuela y Colombia, en la ciudad de San Cristóbal del Táchira un bet din ortodoxo de Miami está convirtiendo 200 colombianos y venezolanos en masa. Las razones para esta conversión no son fruto de una búsqueda religiosa y de un largo proceso de estudio sino del negocio ilegal de un empleado de la Agencia Judía en Venezuela. Queriendo incrementar sus tasas de aliyá, por las cuales recibía una bonificación, 200 ciudadanos venezolanos y colombianos fueron convertidos al judaísmo con mínima preparación. Poco después estas familias se mudarían a Ramle, a vivir en condiciones de vida materialmente más ventajosas. Esta venta flagrante de pasaportes israelíes no fue muy sonada en las noticias locales o israelíes.31 Su responsable fue arrestado en Israel en el 2008 y fue juzgado y procesado con carcel.

A pesar de ser un fenómeno aislado y para muchos olvidado, este fantasma de “las conversiones en masa” y sus posibles abusos ha enmarcado la conversación sobre las comunidades emergentes dentro de las comunidades históricas de América Latina y en Israel. Admitiendo que, a pesar de su muy mala publicidad, ser judío y especialmente ser israelí es un derecho, un honor y un privilegio que cada converso debería recibir,las cortes y el gobierno israelí ha decidido enmarcar el fenómeno de las comunidades emergentes como un problema migratorio. En 2018, un estudiante Abayudaya de la comunidad Masorti de Uganda (cuyos ancestros han practicado judaísmo por más de 100 años, en público y en secreto) pidió una visa de estudiante para Israel para profundizar sus estudios sobre judaísmo, ésta fue negada. El oficial del ministerio del Interior Amós Arbel negó la visa aduciendo que sería perjudicial dejar que “medio África entre al país.”32

Este mismo ministerio del Interior acaba de aprobar en 2026, 90 millones de shekels (30 millones de dólares) para traer, en los próximos 5 años, a 6,000 ciudadanos indios de las zonas orientales de Mizoram y Manipur, convertidos por rabinos israelíes, aduciendo que son descendientes del hijo de Yosef, visir del faraón, el hijo de Yaakov.33 Estoy seguro que estos 6,000 Bnai Menashe llegarán a Israel con un gran nivel de conocimiento judaico y compromiso con el país y con el pueblo judío y ellos y sus descendientes escribirán importantes páginas de la historia de nuestro pueblo. Todos los judíos de comunidades emergentes que he tenido el privilegio de conocer que han logrado hacer aliyá son ejemplares contribuyentes a la sociedad israelí y su práctica y espiritualidad es completamente judía. Esto no significa que podamos decir kadish por el caso de “las conversiones masivas.” Esta acusación seguirá siendo utilizada en contra de comunidades emergentes que no tengan el necesario respaldo político como forma de desvirtuar su proceso espiritual, la calidad de su conversión y su acceso a experiencias y derechos que otros judíos dan por hecho.

Hace una semana, Abril 28, 2026, un jasid de Belz norteamericano fue encontrado asesinado y torturado en Bogotá. La investigación continua sobre este lamentable hecho. Lo que se ha sabido es que la víctima había estado ya casado con una mujer de una comunidad emergente en Colombia y que habiéndose divorciado estaba conociendo prospectos en otras comunidades emergentes en el país.34 La gran ironía es que la comunidad ultraortodoxa, que suele ser el árbitro y el experto usual en el debate de quién es judío, parece haber comenzado a reconocer a las comunidades emergentes y a sus miembros (ya sean conversos o descendientes de conversos) como judíos de la manera más íntima y halájicamente relevante posible, mientras que las comunidades históricas a escasos kilómetros de estas sinagogas y el más distante aún Estado de Israel se niegan a tener relaciones serias con éstas o a reconocerlas como legítimas.

Debemos reconocer el riesgo real de conversiones masivas por dinero o con fines de infiltrar comunidades judías con fines nefastos. Igualmente debemos garantizar que estas comunidades emergentes que en su mayoría están conformadas por gente buena, disciplinada y creyente no sean víctimas fruto de la inmensa gran asimetría de poder que éstas experimentan frente a comunidades judías globales. Las comunidades emergentes están formadas por personas que quieren conectarse o reconectarse con sus raíces judías, cuya práctica judía suele ser alta. La inmensa mayoría incluso se identifican con una práctica ortodoxa del judaísmo. Para estas comunidades emergentes, como para sus antecesores históricos, tener acceso a un rabino benefactor, a una red social de judíos, o incluso a un judío observante bien educado es un VECTOR MEMÉTICO de increíble eficacia que conlleva mucho poder. Los prospectos de matrimonio a los miembros de una comunidad ortodoxa en el exterior son proporcionalmente más persuasivos para miembros de comunidades que están desesperadamente tratando de integrarse y asimilarse al pueblo judío y a sus prácticas. Esta disparidad de poder debe ser vigilada por las comunidades históricas si las hay, así como por el estado de Israel, es su ausencia. Por su parte, la oscuridad y la ignorancia de la falta de reconocimiento, o aún una silenciosa complicidad y conocimiento, no evitarán que esta disparidad pueda producir monstruos.35

Reconocimiento

El principal obstáculo, como en el pasado, es la renuencia de las comunidades judías locales (cuando corresponde) y del Estado de Israel, como representante global del pueblo judío, a reconocerlas como “auténticas comunidades judías” (kehila yehudit mukkeret en hebreo). Si bien tanto el movimiento reformista como el masortí han afiliado a comunidades emergentes en sus organizaciones comunitarias paraguas,36 y algunas comunidades emergentes cuentan con el respaldo de rabinos ortodoxos individuales, ninguna comunidad emergente a nivel mundial tiene la condición de “comunidad judía reconocida” a ojos del Ministerio del Interior israelí, lo que significa que sus miembros no pueden optar a la aliá o, en muchos casos, no pueden participar en programas como Taglit Birthright.

En lugares donde coinciden comunidades históricas y emergentes, las primeras no solo se han negado a reconocerlas y a colaborar con las segundas, sino que han utilizado su influencia y privilegio para bloquear el reconocimiento de estas comunidades por parte del mundo judío en general. El rápido crecimiento de las comunidades emergentes en algunas zonas, donde sus números han comenzado a aproximarse el número de “judíos históricos,” ha creado dos comunidades judías distintas e igualmente grandes que carecen de contacto, responsabilidad mutua y un sentido institucional de destino compartido.37

Esta trágica separación perjudica no solo a las comunidades emergentes y su oportunidad de integrarse en el pueblo judío en general, sino que también priva a la comunidad judía histórica de un impulso demográfico que necesita desesperadamente. El fenómeno religioso y sociológico contemporáneo de las comunidades emergentes es resultado directo de la disponibilidad global del mensaje judío y su poder memético. Esta disponibilidad no va a desaparecer, y las multitudes de individuos y comunidades que eligen seguir este mensaje no pueden predecirse ni controlarse por nadie. Ciertamente individuos con historias judías recientes como aquellos con historias más distantes y románticas (i.e., benei anusim) van a gravitar hacia este contenido y van a saciar su necesidad de vivir en comunidad, sin la cual el judaísmo normativo es imposible, en comunidades propias si no existe una comunidad judía donde viven o en comunidades propias si las comunidades que existen no los dejan entrar. Más aún, la capacidad de inspirar del mensaje judío no está limitado a personas con genética judía. Muchos de estos conversos y de los futuros conversos de la aldea global no van a tener conexión alguna con la historia del pueblo de Israel. Nuestra tradición enseña de manera inequívoca que un ser humano, sin importar su linaje genético o histórico e incluso personal puede convertirse y ser parte del pueblo de Israel. Los vectores meméticos que hemos lanzado al espacio virtual no pueden ser detenidos y estos caerán en en lugares distantes y extraños del mundo. Y así la historia de este pueblo y su Torá inspirarán a otros a formar comunidad alrededor de estos vectores dentro de su entorno.

La reticencia del mundo judío a interactuar con estas comunidades y ayudarlas en su educación y organización amenaza con crear otro mundo judío desconectado de todos los demás. Esta desconexión traiciona el valor sagrado del klal Israel y está alienando el único espacio en el mundo judío donde el crecimiento demográfico es potencialmente ilimitado. En unas pocas décadas, no seria descabellado imaginar que el número de judíos producidos por estas comunidades y sus descendientes se acerque o incluso supere nuestros escasos 16 millones actuales y sus descendientes. El papel de la conversión en las próximas décadas podría ser responsable del fortalecimiento y crecimiento del judaísmo hasta convertirlo en una sólida civilización global de tercera vía. O, trágicamente, podría exponer la incapacidad o falta de voluntad de la comunidad judía para definirse más allá de las limitaciones de la genética y el pedigrí. Peor aún, estas comunidades podrian convertirse en el arrabal conocido pero poco mencionado del pueblo judío donde dado que no brilla la luz de las instituciones, gente poderosa con todo tipo de agendas, pueden ir a explotar a otros judíos y seres humanos, amantes de la Torá y del pueblo judío, para todo tipo de necesidades.

Prefiero pensar que estas comunidades son la manifestación y el comienzo de una periferia judía tan viva y exhuberante como los trópicos de Colombia. Y que la belleza meméticamente contagiosa de nuestra tradición pueden extender lazos de hermandad y poblar los últimos rincones de la tierra con nuestro mensaje y con miles (millones) de hermanos y hermanas que nos ayuden a construir el futuro brillante del pueblo judío y de la tierra de Israel con la que hablaban en nombre de Dios, hace mucho tiempo, Miqueas e Isaías.38

Rabbi Juan Mejia is the Jewish Educator at Emanuel Synagogue in Oklahoma City. A graduate in philosophy from Universidad Nacional de Colombia, he holds a master’s degree in Jewish civilization from the Hebrew University of Jerusalem and was ordained in 2009 by the Jewish Theological Seminary of America.


  1. 1 Una mapa interactivo de Google ha sido curado por el autor para Bechol Lashon mostrando la distribución geográfica de comunidades emergentes, presentes y pasadas, en el globo. Su actualización no es garantizada. Hasta donde el autor pudo colegir estas comunidades no son comunidades cripto cristianas ni son infiltradores mesiánicos sino comunidades de conversos que quieren organizar su vida de acuerdo al Judaísmo Ortodoxo (puntos amarillos), al Judaísmo Conservador/Masortí (puntos rojos) y al Judaísmo Reformista (puntos azules). Los templos violeta son comunidades emergentes en el pasado. Ver https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=1NijFjf3B0q83alcB3nIt_ux9Xt0&ll=-3.81666561775622e-14%2C-53.21211679999999&z=2.

  2. 2 Batsheva Shulman, “Israel launches gov’t initiative to bring home, reunite Bnei Menashe community.” Jerusalem Post, 31 enero, 2026, https://www.jpost.com/diaspora/article-885015.

  3. 3 El término “comunidad emergente” (emergent o emerging community en inglés, kehilá mitjadeshet en hebreo) fue acuñado por mí en el año 2010 como una manera diferente de referirme a las comunidades que estaba observando en Colombia y otras partes de América Latina que por sobreenfatizar la narrativa de ser descendientes de judíos sefaradíes estaban excluyendo gente interesada por “no tener apellidos.” Esta misma obsesión de muchos individuos y comunidades en enfocar sus narrativas de descubrimiento de raíces criptojudías sólamente en sus conexiones genealógicas y genéticas con el pueblo judío, sin considerar un cambio religioso y de conducta también fue lo que me alejó de la manifestación de esta “obsesión sefardita” como se manifiesta en el Suroeste de los Estados Unidos. Si bien es innegable que hay número creciente de personas que descubren conexiones genéticas, culturales y religiosas serias con el judaísmo sefardita entre la población hispana de Nuevo México, Texas, Colorado y en el Norte de México, para muy pocos implica un cambio religioso y personal serio. Esta selecta minoría de personas hispanas que se han convertido al judaísmo tras descubrir una conexión familiar han fortalecido y revitalizado muchas comunidades judías como Bnai Zion en El Paso Texas y Ner Tamid en Downey, California. En la primera, el rabino Stephen Leon ha dedicado décadas de estudio sobre el fenómeno anusim y de servicio a personas de este trasfondo a ambos lados de la frontera a convertirse al judaísmo. En la segunda, el carismático rabino argentino, llena su sinagoga en una zona urbana de Los Ángeles con judíos hispanos que viajan desde San Luis Obispo en el norte hasta Tijuana en el sur, con gente que viene a rezar y a compartir Torá en español. Muchos están orgullosos de su ancestro sefaradí, pero hay tantas otras personas de diversos orígenes que llamarlo una comunidad de “bnai anusim” sería limitar innecesariamente el alcance universal del mensaje de la Torá y del judaísmo. De ahí, “comunidad emergente.”

  4. 4 Curiosamente es Jesús de Nazaret quien acusa a los fariseos, es decir al movimiento protorabínico de practicar la conversión proactiva. Mateo 23:15.

  5. 5 Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos, 13:20.

  6. 6 Sobre la exclusión de conversos en el liderazgo de las sectas Pietistas (jasidim) en el segundo Templo ver Flavio Josefo, Sobre la guerra judía. 2:119. El movimiento farisaico, por su parte, admitía conversos y sus descendientes entre sus líderes y seguidores. Bavlí Yomá 71b; Bavlí Guittín 57b.

  7. 7 La Torá había sido ya traducida al griego 200 años después en Alejandría y de ahí sus copias fueron migrando a sitios lejanos donde la lengua de Alejandro era la lengua de los reyes y las élites.

  8. 8 Conversos del protestantismo al judaísmo de personas de Alemania y de los Balcanes encontrarse un hogar muy acogedor en la Amsterdam del siglo XVII. La comunidad sefardita de Amsterdam estaba dedicada a rescatar a judíos sefarditas españoles y portugueses que tras 1608 podían viajar a ultramar sin pruebas de pureza de sangre. Tanto el padre de Baruch Spinoza y Menashé ben Israel su maestro habían nacido católicos en Portugal y se habían convertido tras emigrar a Amsterdam. Era una comunidad de conversos donde un puñado de protestantes deseosos y cautelosos podían beneficiarse de las ventajas educativas meméticas de la comunidad de Amsterdam que tenía instituciones y libros dedicados a la rápida educación y asimilación del converso. Muchos de estos conversos protestantes estudiaron Torá y fueron claves en la llegada de líderes judíos letrados a Escandinavia.

  9. 9 Shem Tov Gaguine, The Jews of Cochin (Brighton, 1953). Originalmente en hebreo “Jayé Yehudei Kotchin.” Publicado después como parte del séptimo tomo de su magnus opus sobre el tema de diferencias de Minhag entre los judíos ashkenazis, los judíos orientales y los judíos sefaradís de Londres y Amsterdam a quien servía como Gran Rabino. Ver también Gaguine, Keter Shem Tov, https://hebrewbooks.org/14392.

  10. 10 Aryeh Oded, Religion and Politics in Uganda: A Study of Islam and Judaism. (East African Educational Studies, 1995); Richard Sobol and R. Summit, Abayudaya: The Jews of Uganda. (Abbeville Press, 2002). Para la odisea de Yosef Kibita ver https://www.timesofisrael.com/after-7-year-legal-battle-uganda-jewish-man-finally-gets-israeli-citizenship/.

  11. 11 John Davis, The Jews of San Nicandro (Yale University Press, 2010).

  12. 12 Gabriela Mochkofsky, The Prophet of the Andes: An Unlikely Journey to the Promised Land. (Knopf, 2022).

  13. 13 Muchos de los encuentros históricos entre miembros de comunidades periféricas y las comunidades rabínicas letradas (i.e., el registro histórico europeo) ocurrió a través de rumores e historias como el testimonio de Eldad Hadani. Cuyo testimonio fantástico sobre lo que es posiblemente comunidades que practicaban el judaísmo en el este de Africa (Etiopía) acaba perdiendo credibilidad con la abundancia de detalles milagrosos. Estas tribus perdidas más allá del milagroso río Sambatión que es impassable todos los días excepto Shabbat (cuando la Ley Judía prohibe pasarlo) fueron durante mucho tiempo personajes del folclor medieval judío. Ese romanticismo, en manos de grupos judíos milenaristas, es parte de lo que anima al mundo judío y incluso al estado de Israel a invertir recursos en “tribus perdidas.”

  14. 14 Pido de antemano disculpas sobre la paucidad de referencias en esta porción del ensayo pero estas comunidades no han sido suficientemente estudiadas a profundidad por demógrafos, antropólogos, sociólogos e historiadores, judíos o no. La mayoría de las apreciaciones y estimaciones numéricas provienen de mi experiencia directa de estas comunidades y de comunicaciones directas con líderes comunitarios y religiosos en Colombia. Especial agradecimiento al rabino Elad Villegas, al señor Tadashi Barros, y a Renen Bat quien está escribiendo uno de los primeros estudios sobre las comunidades emergentes en Colombia con el apoyo del Instituto Ben Zvi en Israel. La Dra. fue muy amable en dejarme consultar material inédito de su trabajo de campo en Colombia.

  15. 15 Ver Shut Rivash 4, 6, 11; Tashbatz 1:66, 3:47, 3:212; Shut Rashbash 89; Shut Yachin uBoaz 1:107, 2:3; Shut Mahari Berav 39; Shut Mahari Ben Leb 1:15; Shut Hammabit 1:170; Shut Avakat Harokhel 21; Bet Yosef (Even Haezer 42:5); Shut Mahari Colon 85; Shut Haradvaz 3:415.

  16. 16 Martin A. Cohen, The Martyr: Luis de Carvajal, A Secret Jew in Sixteenth-Century Mexico (University of New Mexico Press, 1971).

  17. 17 Ver la biografía novelizada de Marcos Aguinis, La gesta del marrano (Sudamericana, 1991).

  18. 18 Publicado simultáneamente en 1650 en hebreo, español e inglés y traducido al latín, esta obra de Menashé ben Israel es un estudio sobre las tribus perdidas y la necesidad de que la diáspora judía fuera universal para dar comienzo a la era mesiánica. Ben Israel argumenta, trayendo reportes como los de Montesinos y literatura de viajes, para probar que la diáspora judía era casi universal y que paises como España e Inglaterra que no permitían la existencia de comunidades judías en sus fronteras estaban transgrediendo la Escritura y demorando la venida del Mesías. Este libro fue instrumental en la re-legalización de la existencia de comunidades judías en Inglaterra por parte del protectorado puritano de Oliver Cromwell y es directamente responsable de la posibilidad de una diáspora judía en las colonias inglesas de ultramar que luego vendrían a ser los Estados Unidos de América (f. 1654). Ver https://hebrewbooks.org/9455.

  19. 19 El Artículo 38 es particularmente diciente: “Artículo 38. La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación; los Poderes públicos la protegerán y harán que sea respetada como esencial elemento del orden social. Se entiende que la Iglesia Católica no es ni será oficial, y conservará su independencia.”

  20. 20 La historia de las comunidades históricas y establecidas de Colombia está bien documentada. El país y sus comunidades judías históricas son referenciados en todas las Enciclopedias Judías. Así mismo varios académicos nacionales han dedicado investigaciones completas a aspectos como la arquitectura traída por los fundadores de las comunidades. La academia, la banca, la aviación, muchas industrias, las artes han dedicado sendas biografías a sus figuras fundacionales.

  21. 21 Este migración religiosa no es un caso aislado de Colombia sino parte de una tendencia global. De acuerdo a los estudios poblacionales PEW, en los USA, la tasa de migración religiosa actual es del 35%. Uno de cada tres individuos cambia su religión (o denominación) al menos una vez en la vida. Los mayores índices de migración son hacia el ateísmo, agnosticismo o la categoría de “Spiritual but not religious (espirituales pero no religioso). En el 2007, un 78% de los estadinenses se identificaba como cristiano. En 2024, ese número había descendido a 62% con tendencias a aplanar la curva.

  22. 22 Ver https://www.exteriores.gob.es/Consulados/jerusalen/es/Consulado/Paginas/BILL%20GRANTING%20SPANISH%20CITIZENSHIP%20TO%20SEPHARDIC%20JEWS%20%20Jerusalem.pdf; https://www.cilisboa.org/home/nationality/?lang=en.

  23. 23 Su lema es “dar apoyo a comunidades judías aisladas, emergentes y en retorno alrededor del globo.” Ver https://kulanu.org/.

  24. 24 Bejol Lashon es una organización laica basada en San Francisco que “celebra y da prioridad a la diversidad como un valor judío al ensalzar la diversidad racial y étnica del pueblo judío, tanto en el pasado como en el presente, y al hacerlo fortalecer a toda la comunidad judía.” Ver https://globaljews.org/. El libro de Gary Tobin z”l, fundador de Bechol Lashon, es un primer paso para entender lo que motiva al converso de hoy y muestra cómo un cambio de actitud puede salvar al pueblo judío. Gary Tobin, Opening the Gates: How Proactive Conversion Can Revitalize the Jewish Community (Abriendo las puertas: cómo la conversión proactiva puede revitalizar a la comunidad judía) (Jossey-Bass, 1999).

  25. 25 Dado que el pasado individual y/o institucional de las comunidades emergentes en América Latina procede de una variedad muy norteamericana del pentecostalismo, la mayoría de las comunidades emergentes en América Latina se identifican con una ortodoxia de derechas tanto en temas políticos, como en temas religiosos. El material de grupos ortodoxos como Jabad o Aish Hatorah con interpretaciones muy literalistas dirigida a los baalei teshuva no discrimina su eficacia con personas que comparten las mismas lecturas fundamentalistas. Algunas comunidades de Jabad incluso han comenzado a establecer grupos de “Noajidas” como una forma de congregar a estas personas sin tener que convertirlas. Los movimientos no ortodoxos, por su parte, con su énfasis en el igualitarismo y en versiones más incluyentes de la halajá y la liturgia, han tenido un éxito muy relativo frente al impacto de la ortodoxia. Tanto rabinos del gush emunim, rabinos de la periferia ortodoxia de Miami y Nueva York, rabinos sefarditas tradicionales, Na-najmanim, Jasidim de Montsey, Neturei Karta y hasta la secta de Lev Tahor han estado involucrados con comunidades emergentes en Colombia nada más. La mayoría de estos conversos de iglesias cristianas gravitan hacia formas tradicionales de judaísmo.

  26. 26 Este fue el proceso que ha utilizado el movimiento Masorti para el desarrollo y cultivación de la comunidad Abayudaya en Uganda. En el año 2004, un bet din norteamericano e israelí convirtió al primer grupo de la comunidad y el Instituto Ziegler de la Universidad Judía Americana, con la colaboración de ONGs como Bechol Lashon y Kulanu, educó in situ en Los Ángeles y en Jerusalén al primer rabino Abayudaya Gershom Sizomu. Desde su ordenación en 2008 y su reconocimiento como comunidad de Masorti Olami, el Rabino Sizomu ha traído y liderados varios batei din de rabinos extranjeros mediante los cuales se han convertido el resto de la comunidad Abayudaya.

  27. 27 El fundador de Shavei Israel, el periodista Michael Freund, comparte viejos vínculos de colaboración con el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y fue miembro de su primera campaña electoral.

  28. 28 El Círculo Israelita del Caribe, en sus campus de Barranquilla y Santa Marta, ha recibido en estos diez años a muchos viajeros judíos. Varios rabinos locales y extranjeros los han visitado y han quedado impresionados por su entrega y compromiso.

  29. 29 El movimiento Masortí mundial contiene sólo dos congregaciones emergentes. La primera de ellas, afiliada con Masorti Olami, es la comunidad Abayudaya ya mencionada en este artículo. Con la ordenación de su primer rabino local, rabino Gershom Sizomu, la comunidad Abayudaya de Nabugoye Hill en Uganda se une a Masorti en 2008. A pesar de ser una comunidad modelo, con sinagogas, hospitales, música litúrgica propia y un programa de Hilel en la Universidad de Kampala. Y a pesar de ser el rabino Sizomu no sólo el Gran Rabino de Uganda sino también diputado del parlamento ugandés, las autoridades israelies continúa ignorando a la comunidad en Uganda. Sólo hasta 2024, Yosef Kibita, el primer Abayudaya en tratar de hacer aliyá fue aceptado tras largas batallas legales y obstáculos burocráticos.

  30. 30 Este es el caso del rabino Elad Villegas. Quien en la primera década fue llevado con otros pastores cristianos a Israel en viajes de solidaridad dada el férreo soporte político de las iglesias cristianas y las comunidades mesiánicas por el Estado de Israel que han heredado de sus fundadores en la Iglesia Bautista Pentecostal norteamericana. El lobby evangélico por Israel se asegura de que los líderes de sus iglesias, particularmente aquellas con gran éxito económico e institucional, visiten Tierra Santa y puedan predicar apasionadamente sobre ésta a sus fieles, muchos de los cuales visitan como turistas y peregrinos. Para Elad y otros pastores estas visitas causaron un viraje teológico hacia el judaísmo normativo. Para Elad esto también significó la fracturación de su iglesias. Si bien muchas familias se integraron al sinfín de iglesias, un puñado de familias acompañó al pastor en su adopción de un judaísmo ortodoxo sefardita. Pronto muchas personas con historias familiares intrigantes, apellidos en listas de “apellidos sefarditas,” o una simple atracción por el judaísmo fueron llenando las sillas. Hoy a 2026, la Comunidad Judía de Antioquia, es el minyán con más feligreses judíos (por nacimiento o por conversión halájica) en todo el área metropolitana de Medellín. Contando con mercados, kosher, mikva, e instituciones educativas. El rabino Elad Villegas, educado a través de visitas a Israel, visitas de rabinos a su comunidad y la creciente biblioteca de material educativo tradicional y memético disponible en el internet, manejó su viraje espiritual y el de su iglesia creando una comunidad sólida, sostenible, boyante. Y hasta el día de hoy, 2026, esta comunidad no es reconocida por las comunidades históricas ni por el estado de Israel.

  31. 31 “Israel-Jewish Agency Envoy Arrested Over Fraudulent Conversions,” VIN News, 13 febrero, 2008, https://vinnews.com/2008/02/13/israel-jewish-agency-envoy-arrested/.

  32. 32 Jeremy Sharon, “Ministry: Uganda Jews ineligible for aliya since they converted en masse.” Jerusalem Post, 25 junio, 2018, https://www.jpost.com/diaspora/ministry-uganda-jews-ineligible-for-aliya-since-they-converted-en-masse-560841.

  33. 33 Alex Winston, “Government approves plan to bring India’s remaining ‘lost tribe’ Bnei Menashe back to Israel,” Jerusalem Post, 23 noviembre, 2025, https://www.jpost.com/aliyah/article-874914.

  34. 34 Reuven Fenton and Jorge Fitz-Gibbon, “NYC dad found murdered and dismembered in Colombia was there to meet new wife, pal says,” New York Post, 30 abril, 2026, https://nypost.com/2026/04/30/us-news/nyc-rabbi-found-dismembered-in-colombia-was-there-to-meet-new-wife-pal/.

  35. 35 Un vergüenza que no ha cumplido un siglo aún. La infamia de la organización de trata de personas intra judía Zwi Migdal (1906–1937) escandalizó al mundo judío de la época y de Buenos Aires, ciudad central de su trata, pero sólo la mano de la justicia argentina y brasilera y la descomposición del shtetl llevaron a su desbandamiento.

  36. 36 La WUPJ reconoce como comunidades en 2026 a Asociación Reformista de Guatemala Adat Israel (Ciudad de Guatemala, est. 2006), Bet Jadash (Guayaquil, Ecuador, est. 2009), y Comunidad Judía de Húanuco-Beith Etz Chaim (Huánuco, Perú, est. 2007). Masorti Olami afilia en 2008 a los Abayudaya de Uganda (Nabugoye Hill, est. 1919). Y si bi muchas de las nuevas comunidades afiliadas en España y en Europa del Este son sostenidas espiritualmente y demográficamente por conversos, éstas no cabrían en el rubro de comunidad emergente o desearía recibirlo. En el 2020 el Círculo Israelita del Caribe (Barranquilla, est. 2016, y Santa Marta, est. 2009, Colombia) es admitido como congregación del United Synagogue of Conservative Judaism en su rama de la Florida y el Caribe. Estas cinco congregaciones comparten el hecho de que a pesar de ser miembros de organizaciones comunales internacionales reconocidas y poderosas, no han podido convencer a las comunidades judías de sus países (si las hay y sí las hay) o de Israel de su autenticidad. Sus miembros no han podido hacer aliyá. O sólo lo han hecho (con cuenta gotas) a través de esfuerzos legales tremendos por parte de la WUPJ y el mismo Masorti y la Asamblea Rabínica. El mundo judío está bendecido cuando el feo cisma entre los dos más grandes movimientos no ortodoxos pasa sólo por medio de cinco pequeñas comunidades pujantes en regiones con buen clima. Lo que preocupa es que del otro lado de la grieta, particularmente en el lado ortodoxo, nadie está mirando.

  37. 37 La Confederación de Comunidades Judías de Colombia (CCJC), la organización de las comunidades historicas del país con miembros en Bogota, Cali, Medellín y Barranquilla dice en su página que en Colombia hay 2,100 judíos en Colombia. Estos son los datos con los que opera el World Jewish Congress y seguramente el Estado de Israel. La página de la embajada israelí con prudencia que le faltó a el rey David se rehusa a comentar en el tamaño de la comunidad judía en Colombia. De acuerdo a la investigadora israelí Renen Kol-Halel del Instituto Ben Zvi en su estudio de campo inédito sobre las comunidades emergentes en Colombia, las comunidades emergentes en Colombia con seriedad institucional son 14 grupos distribuídos en las 4 grandes ciudades con unas 1,500 personas. Yo añadiría que, de acuerdo a mi experiencia, la mayoría de estas personas son gente que ya ha completado procesos de conversión y llevan varios años y en caso décadas observando el judaísmo de manera memética, algunos como iglesias, algunos como familias y como individuos.

  38. 38 Isaías 2:2-4 y su copia exacta en Miqueas 4:1-3. “Y acontecerá que en los postreros días, el monte de la casa del Señor será establecido como cabeza de los demás montes, y será ensalzado sobre los collados, y afluirán a él todas las naciones, pues ¿en qué debe ser él estimado? Pues caminarán muchos pueblos, y dirán: “Venid, y subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Ya’acov, a fin de que Él nos enseñe Sus caminos, porque también nosotros queremos andar en Sus senderos,” Entonces saldrá la Ley de Tsión y de Yerushaláim la palabra del Señor. Y Él juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y ellos romperán sus espadas, para hacer de ellas azadones, y sus lanzas trocarán en podaderas: no alzará espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.”